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Pre-navidad con mis hijas en el Hotel Market Barcelona

Este fin de semana pre-navideño ha sido diferente. ¡Afortunadamente diferente!  Recogiendo la amabilísima invitación de Sònia Graupera, tomamos un taxi y nos fuimos a pasar el fin de semana al Hotel Market Barcelona.  Podéis mirarlo en el enlace del hotel: está situado en el barrio de Sant Antoni, de Barcelona, en el número 68 de la calle Compte de Borrell.

Estoy hablando en la primera persona del plural, porque me he ido con mis dos hijas: Claudia (13 años) y Abril (11 años). Iba a apostillar «Mis dos hijas pequeñas», pero están en esa edad pre-adolescente a menudo preciosa y a menudo incomprendidas. Para ellas ha sido como un regalo anticipado de las fiestas.  

La primera reflexión que nos hemos demostrado es que puedes pasar un fin de semana en tu ciudad sin necesidad de viajar, ni de estar pendiente ni de salidas de aviones ni de trenes, cogiendo de casa los artículos de primera necesidad. Y sobre todo, que los hoteles de tu ciudad no deben disfrutarlos tan sólo los turistas.  

Al fondo de la suitte nos esperaba un patio exterior; ni mucho menos pequeño, ni tampoco excesivamente grande. Es perfecto para poder para estirar las piernas tras el sueño reparador y planificar lo que ibamos a hacer durante el día. Debe hacer unos 4 x 3 metros, similar al de casa y al que sin duda ya he tomado buena nota para copiar algún mobiliario.

Antes de ir a cenar por la zona del Eixample, dejamos las mochilas en la habitación del hotel… ¿Habitación?  Posiblemente me he equivocado; debería haber escrito la Suite 903, situada en la primera planta. La cama hace 200 x 200.   Nos habían puesto una cama supletoria pero… no ha hecho falta.  Los tres en la grande; padre e hijas durmiendo en aquella cama que no se acababa nunca.

Antes de dormir, ducha reparadora y baño relajante. ¡Elemental, querido Watson! En casa disponemos de ducha y… mis hijas no han perdonado la bañera.  Creo que esa ha sido la razón por la que han durado despiertas tan solo un minuto… sin pasar por alto el aislamiento de la Suitte y su calefacción de radiadores, acogedora en todo momento.

El primer alimento del día es muy completo y, desde luego, estilo buffet libre. Me encanta ver a mis hijas pasear mientras escogen lo que minutos más tarde desayunarán. 

Al final, el regalo ha sido para mí, cuando Claudia, cerca de la medianoche, se me acercó al sofá donde yo estaba leyendo y me dijo en voz baja: «Papa, aunque te lo digo pocas veces, que sepas que yo te quiero mucho». En fin…

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SONRISAS Y LÁGRIMAS

Un más que emotivo acto el que tuvimos durante la mañana de ayer miércoles en Clínica Diagonal. Parafraseando al título de mi programa en televisión, ¡esto sí que para ellos fue una Visita Inesperada!

Con un Papa Noel cargado de monedas de chocolate y de buenas intenciones, hemos repartido sonrisas, magia, mucha energía y conversaciones sobre la vida con algunas personas que, circunstancialmente, van a pasar aquí las fiestas. No quiero entrar en detalles, pero os aseguro que es impagable poder charlar sobre la vida y mirarles a los ojos.

Doy las gracias a Fiatc Seguros, a Clínica Diagonal y a todos sus profesionales por la iniciativa y por confiar en mí como embajador solidario de estos momentos. Una experiencia para reflexionar, sin duda alguna.

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HOSPITAL SANT JOAN DE DEU

Hace meses le propuse a Albert Om, presentador del programa “Islandia”, de RAC1, la realización de un programa especial desde l’Hospital de Sant Joan de Deu en Esplugues (Barcelona) Un centro referente mundial especializado en niñas y niños. Y lo hemos hecho esta tarde. 

Vivir durante un ratito (es poco tiempo, lo sé), el día a día de los más peques con enfermedades, algunas de ellas complicadas, con sus padres, con las personas que realizan el voluntariado y cuyo retorno no es dinero sino abrazos… Testimonios con voces entrecortadas, personal trabajando durante las campanadas de fin de año, cómo se viven los momentos previos a la entrada de un quirófano de tu hijo… En fin.  Con la experiencia de este programa de radio hemos vivido una tarde dura, intensa y llena de humanidad y de sonrisas. Una lección de vida.

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¿Comunicas? ¡Que tengas suerte!

Recuerda: Si Comunicas, o eres periodista. 
«Va, que no te cuesta nada, que tu subes a un escenario, les haces un discurso y ya está, que estás acostumbrado a estas cosas».
«Sergi, tú que llevas años, dale una miradita en casa que seguro que mejoras lo que tienen»
«Sergi, ¿verdad que lo mirarás con cariño? Prepárales una estrategia de comunicación. Es para un amigo que además es muy buena gente y van algo perdidos».

Si eres un lampista, o un manitas. 
«Por favor, ¿puedes venir a casa que tengo un escape? ¡¡Te pago lo que sea!!
«Cuando puedas te vienes al local que no van las luces y no podemos hacer la fiesta. No te preocupes por el pago. Hazme precio de amigo pero dime la cantidad».
«Te llevo a tu casa el altavoz MP3 y algo falla en la conexión. Míratelo y dime qué te debo».

Comunicar también es trabajar. Con el 2017 se acaba mi etapa de ONG con piernas. La diferencia entre pedir un favor y tener la cara dura. ¡Sean felices, y feliz 2018!

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ANDRÉS ASTRUELLS.

Servidor tenía 18 años y cursaba primer curso de Ciencias de la información en la UAB. Allí, un amigo me alertó que en El Mundo Deportivo requerían a estudiantes en prácticas (no se llamaban becarios) para el verano y, quién sabe, quedarse una temporada en las páginas del diario de la portada y centrales en huecograbado. Busqué el teléfono de Andrés en la guía telefónica y lo llamé directamente a su casa. Sé que fui inconsciente. Lo cogió él. Le pedí algunas pistas generales sobre el tipo de preguntas de las pruebas. No recuerdo la frase exacta pero su respuesta fue algo así como: “si has conseguido el teléfono de mi casa seguro que quedas el primero y nos vemos por la redacción”. Eso me animó mucho y le di las gracias.

Hice las pruebas en la redacción de la calle Tallers. Creo que acerté 4 de 15. Jamás trabajamos juntos, por eso no tenemos excesivas batallitas comunes; pero años después el azar (o el destino) nos reunió en diferentes actos, ruedas de prensa, partidos internacionales, etc… y le comenté a Don Andrés un par de veces la anécdota de mi llamada. Sólo sonreía y me tocaba el hombro.

Profesionalmente me atrapó su histórica sección ‘Demonios familiares’ de EMD: una preciosa mezcla de ironía, saber estar y periodismo.
Personalmente siempre me impuso un tremendo respeto y sin duda fue un ejemplo a seguir.
Hoy se ha ído. Don Andrés: gracias por enseñarnos tanto sin pretenderlo, maestro.