Samsung & El Corte Inglés : ¡vivan los novios!

Se veía venir: se han casado. La cosa viene de lejos y los cursillos prematrimoniales han dado sus frutos, con sus inmejorables antecedentes en los centros de Madrid, Bilbao y Valencia. Samsung ha colocado en el centro de Barcelona, en el centro de El Corte Inglés de Portal de l’Àngel un centro multimedia de 400 metros cuadrados, con salida y entrada directa a pie de calle y que aporta todo tipo de soluciones para el usuario en propuestas de esta marca.

Se me ha escapado algo más de un «joder» cuando he entrado al espacio. Además he podido toquetear «el móvil que se dobla»: un terminal que dobla su tamaño (o su hermano gemelo, que se reduce a la mitad) y cuya doblez ni se aprecia ni se distingue: tan solo se disfruta.

Esta es la mejor solución que aportan los nuevos modelos de la multinacional coreana, líder incontestable en telefonía móvil: se trata del Galaxy Z Fold 3 (que extendida se convierte en toda una tablet) y del Galaxy Z Flip 3, que al doblarse por la mitad cabe perfectamente en el bolsillo, con un tamaño semejante al de una tarjeta de crédito. Una sugerencia: que levante la mano alguien que ofrezca más prestaciones por menos tamaño. ¿Alguien en la sala? Todo esto, a mediados de octubre de 2021. Si me llegan a decir que que estamos en 2030, me lo creo. No me estaré haciendo mayor, ¿no?

La radio. El directo. Las llamadas.

Hoy viernes 17 de agosto, en «Las Mañanas de Radio nacional de España», con Javier Capitán, he hablado de la tradición de la siesta.

Están muy bien las nuevas tecnologías y hacer participar a los oyentes via mensajes de voz, a través de twitter, etc… pero nada como que puedan entrar en directo, hablar con el conductor del programa y poder CONVERSAR diciendo aquello de: «Buenos días Carlos, desde Palencia», o «Buenos días Marisa, desde Albacete», o «Buenos días Alberto, desde Toledo».

Qué queréis que os diga. Un placer.

La felicidad

Miren ustedes.

Hoy miércoles, para mí, la felicidad sería tan solo esto:

una hora seguida lloviendo, mojarse entero, reirse de todo, secarse bien.

Y lo que se tercie.

Las bravas de La Esquinica

Mi niñez, mi adolescencia y si quieres tira algunos años más (casi hasta los 30) los pasé en la calle Cadí, en el barrio del Turó de la Peira. Allí conocí el Bar La Esquinica, en la calle Montsant, todo un símbolo de dos maños emprendedores (por cierto, emprender no es un invento de ahora) que se pusieron manos a la obra a preparar y a servir buenas bravicas, pescadicos y champiñoncicos. Para acabar, siempre una guay.

Dejando muchas horas, cerrando a la 1 de la madrugada y abriendo a las 8 de la mañana, sin anuncios en prensa, sin instagram pero con un gran boca a boca, estos maños consiguieron una clientela fija y de su nombre hicieron una marca y un gran reclamo. 

Por desgracia, la aluminosis nos expulsó a muchos de ese gran barrio, aunque en realidad siempre he pensado que era un pueblo, y antes de que todo se viniera abajo cogimos cuatro bártulos y marchamos rápido: servidor (con mi madre) a donde pudimos y los mañicos, a un local de Fabra i Puig. Se quedaron allí la fuente, el pilón, la cruz, el Amor de Dios, el colegio Madrid, las balsas y El que Faltaba.

Captura de pantalla 2018-08-07 a las 22.15.47Queda el recuerdo de aquel entrañable Turó en el que durante el verano, al atardecer, las personas se sentaban en las puertas de las casas “a tomar la fresca”. Años después, no sé por ejemplo hoy, hacer eso mismo en el Turó equivale a un deporte de riesgo. Y sinceramente da pena, porque el ambiente de barrio ya no existe, las tiendas se han convertido en viviendas y las broncas nocturnas son habituales. 

Yo creo que mis abuelos maternos, Encarna y Eugenio, desde el cielo, de pura sangre maña, de Zaragoza y Borja, seguro que cogidos de las manos, estarán alucinados de ver cómo ha cambiado el barrio. Pues yo también. 

Esta tarde de agosto he podido tomar unas bravicas con una cervecica en La Esquinica. ¡Ah! y no tienen cuenta de instagram:  «¿Pa qué, si las colas son de media hora y no hace falta, maño?»

He comprobado lo que dan de sí unas bravas, y lo poco que hace falta para disfrutar de una tarde eternamente feliz.

DESPUÉS

Cuando uno mira… ya son las seis de la tarde, ya es domingo por la noche, acaba un mes y empieza otro… Cuando uno mira ¡ya se pasaron 50 o 60 años!

Miras para atrás y recuerdas amigos que se han perdido por el camino… o igual perdimos al amor de nuestra vida y quizás ahora sea tarde para volver atrás. No lo es. No.

No dejes de hacer algo que te gusta por falta de tiempo; no dejes de tener alguien a tu lado, porque tus hijos pronto se irán despegando, y tendrás que hacer algo con ése tiempo que resta, por eso resulta precioso eliminar el «DESPUES»…

Después te llamo.
Después lo digo.
Después lo hago.

Dejamos todo para Después, como si el Después fuese lo mejor…

Por qué no entendemos que… después el café se enfría,
después las prioridadades cambian,
después se pierde el encanto,
después los hijos crecen,
después la gente envejece,
después el día es noche,
después la vida se acaba.
Y ya está.

No dejes nada para Después, porque en la espera del Después te puedes perder los mejores momentos, las mejores experiencias, los mejores amigos y los mayores amores.

Ojalá tengas tiempo para leer y luego compartir este mensaje… o de lo contrario… déjalo para Después.

No me gustan las cadenas, pero si quieres pásalo por privado a tus cinco mejores amigos (y a «mí» si estoy entre ellos) y verás como no todos responden. ¿Sabes por qué? Porque lo dejan para después.